¿HAS PENSADO LAS MARCAS QUE TE RODEAN A LO LARGO DEL DÍA?

¡¡¡¡¡Pero por favor, vivimos saturados de impactos publicitarios!!!!! Esta fue la respuesta que, entre sorprendida y “cabreada”, le di a una alumna de Marketing el día que me dijo que no recordaba ninguna publicidad que la hubiera impactado últimamente porque ella ¡no veía la TV! me quedé como el icono del Whapsapp de la niña con las manos en la cabeza… no daba crédito a lo que estaba oyendo…

Pero como puede ser que en pleno siglo XXI, y sobre todo si se es de la generación milenial, todavía pensemos que la publicidad sólo se ve en TV… y dónde están los vídeos de Youtube, la música en Spotfy, las series de Netflix, las marquesinas cuando esperamos el bus, las vallas cuando vamos por la carretera, las cuñas en las emisoras musicales, los carteles de las rebajas en los grandes almacenes, las grandes luces de neón en los  musicales de la Gran Vía, etc., etc., etc….

La publicidad y las marcas que esa publicidad vende, nos rodean desde el mismo momento que abrimos los ojos cada mañana, incluso puede ser que algunas las veamos en nuestros sueños más inconscientes, (pero eso es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión) y aunque a veces no nos percatemos de ello lo cierto que es esas marcas no sólo nos rodean sino que nos acompañan, nos envuelven, nos seducen y hasta, si me apuráis, nos abducen; qué tire la primera piedra la que no pueda vivir sin algún producto o servicio, yo por ejemplo os confesaré que “no puedo vivir sin mis planchas del pelo GHD, las amo y me las llevo a todas partes, es lo primero que echo en mi maleta pero shhhhhh, es un secretillo, jeje”.

Retomando el tema, y perdón porque me voy de uno a otro, es esencial darnos cuenta que desde el momento en nos despertamos hasta el momento en que nos acostamos estamos sometidos a infinitos impactos publicitarios cada uno de los cuales nos  recuerda que ese producto o servicio está ahí para servirnos, para deleitarnos y para dejarnos satisfechos… Este es el principio general del Marketing, la satisfacción de las necesidades de los consumidores; una vez que la marca lo ha conseguido ¡lo tiene hecho, ya ha conseguido meternos en el bote!.

Las marcas (ya sean corporativas o personales) tienen todos los días magníficas oportunidades de “meterse en el cerebro” de los consumidores y conseguir el tan ansiado posicionamiento de marca. Ahí está la dificultad y la utilidad del marketing, conseguir que los consumidores recuerden nuestra marca con un simple color, olor, tipografía, slogan, etc. Ese es el objetivo principal de las campañas de marketing de las grandes empresas y por tanto también debería serlo de las nuestras, de las de los pequeños negocios que queremos diferenciarnos y ver crecer nuestros negocios.

Por todo esto no podemos menospreciar la publicidad ni cualquier otra forma de marketing porque son las herramientas que nos permitirán que nuestras marcas sean conocidas, amadas y deseadas y en nuestra mano está conseguirlo, bueno en nuestra mano y en la de un diseñador/a o experto/a del marketing que nos ayude cuando veamos que hacerlo solas nos va a quitar tiempo y el resultado no va a ser tan profesional como desearíamos.

Y lo mejor de todo es que, una vez conseguido el fin de la publicidad (o de cualquier otra forma de comunicación) esas marcas se nos quedan en el subsconsciente y ya viven con nosotros para siempre 24 horas, 365 días al año ¿qué más podemos pedir? Para haceros conscientes del alcance que tienen en nuestro día a día, los impactos publicitarios y de las marcas que los acompañan, os propongo un ejercicio que salió de aquella clase donde oí ¡no recuerdo ninguna publicidad porque no veo  la TV”: sólo  tenéis  que hacer una INFOGRAFIA con vuestra rutina diaria a modo de marca.

Aquí os dejo un ejemplo del trabajo que se realizó ese día en ese aula;  su autora es Ely Abreu  y su infografía describe muy bien lo que puede ser el día a día de cualquier estudiante de marketing…

Mi intención con ese ejercicio y con este post no es otra que hacernos conscientes de la cantidad de marcas con las que convivimos y de que esas marcas no han llegado ahí por ciencia infusa, sino que sus propietarios seguramente han invertido mucho tiempo y dinero en investigación, diseño y comunicación para conseguirlo. Es posible que  alguna de ellas “haya tenido suerte y esté ahí de pura chiripa” pero en la mayoría de los casos las marcas no bajan nunca la guardia y siguen reinventándose para no caer en el “olvido del mercado” que es lo peor que les puede pasar… y como ejemplo un botón ¿quién se acuerda de Kodak en la era de lo digital? seguramente alguna/o de mi edad que mire para atrás con cierta nostalgia pero a los milenials les suena a chino ¡aunque la marca fuera americana! en fin ¡serán cosas de la edad!

Te animo a que pienses en tu propia rutina de marcas…

Si queréis hacerme llegar las infografías con vuestra rutina de marcas, estaré encantada de verlas sólo tenéis que enviarlas a hola@conemedemarketing.es. De momento aquí os dejo un ejemplo del trabajo que se realizó ese día en ese aula;  su autora es Ely Abreu  y su infografía describe muy bien lo que puede ser el día a día de cualquier estudiante de marketing…

Hasta la próxima!