Es posible que después de darte cuenta de que necesitas hacer algo para mejorar los ingresos de tu microempresa y poder competir con los grandes, te hayas planteado la gran pregunta: 

¿Por dónde empiezo a hacer marketing? 

La respuesta es sencilla… por el principio. Para ello tendrás que comenzar creando una imagen: TU IMAGEN.

Ya sabes que “nunca hay un segunda oportunidad para causar una primera buena impresión” y tu marca, es decir, tu nombre y el símbolo que te identifica, es tu primera tarjeta de presentación. Y si ya tienes una imagen creada, pues quizás haya llegado el momento de revisarla, mejorarla y adaptarla a diseños más atractivos y actuales.

La imagen transmite quien eres y lo que haces; tu filosofía, tus valores y tu misión y lo mejor de todo “sin decir ni pio”. Por ello afecta absolutamente a tu negocio y a lo que tus potenciales clientes perciben de él. Hay un refrán popular que apunta “una imagen vale más que mil palabras, pues eso…

La imagen corporativa como elemento diferenciador

Actualmente, al existir multitud de empresas dedicadas a ofrecer al mercado los mismos (o similares) productos o servicios,  la competencia entre ellas es voraz y por ello la imagen corporativa ha pasado a ser un elemento primordial de diferenciación para los potenciales clientes que asociarán esa imagen con tu negocio ¡qué responsabilidad!. Yo desde luego, me esforzaría al máximo en conseguir una imagen clara, atractiva y potente que me diferenciara de mis competidores.

Consigue que tu empresa hable de ti. Transmite los valores que te definen y crean recuerdo en la mente de los consumidores, en definitiva, crea tu propia imagen corporativa.

La imagen corporativa se compone de diversos elementos, de los que te daré cuenta detalladamente en posteriores post, pero para que te vayas haciendo una idea, los elementos principales que la identifican son: la marca, el nombre, el logo y el slogan. Pero ahí no queda la cosa; la imagen corporativa debe ser un instrumento lo suficientemente amplio como para poder aplicarlo a otros muchos elementos como pueden ser:

  1. Papelería corporativa
  2. Folletos, flyers, dípticos, trípticos.
  3. Catálogos.
  4. Anuncios.
  5. Carteles.
  6. Rótulos de fachada.
  7. Rótulos de vehículos.
  8. Decoración interior oficinas, tiendas, etc.
  9. Escaparates.
  10. Vestimentas y uniformes laborales.
  11. Envases, embalajes y etiquetas (packaging).
  12. Bolsas
  13. Tickets y facturas.
  14. E-mail marketing
  15. Web y blog

Y todo esto, sin olvidarte de elementos comunes como pueden ser la tipografía y los colores corporativos que deberán acompañar cada uno de los mensajes que emitas hacia tus clientes ¿tienes tarea eh? no te preocupes, yo te iré llevando de la mano para que realices esta labor con el corazón y finalmente te resulte “la mar de entretenida”.

Hasta la próxima!