Un detalle muy dulce para recibir a los amigos

Un detalle muy dulce para recibir a los amigos

“NOS MOVEMOS MÁS POR LA EMOCIÓN QUE POR LA RAZÓN”

Son palabras del famoso publicista Kevin Roberts y que han calado tanto entre sus colegas marketinistas, que muchos de ellos se afanan en crear marcas que emocionen y que generen Lovemarks a las empresas propietarias de las mismas.

Lovemarks es una estrategia de marketing, relativamente reciente, basada en crear marcas que emocionen a los clientes y que les hagan estar unidos a ellas más que por la razón, por el corazón, tal como explicó en la obra del mismo nombre su creador y CEO, por aquel entonces, de la agencia Saatchi & Saatchi, Kevin Roberts.

Hablamos de esas marcas que, no sabes muy bien por qué, pero con tan sólo ver el logo u oír su nombre te atrapan, te entra un cosquilleo en el cuerpo, te hacen los ojos chiribitas, y desde ese día sabes que no podrás vivir sin ellas.

Como en la vida misma, el vínculo que se crea entre un cliente y una marca cuando ha “surgido esa chispa” es posible que dure toda la vida ya que, cuando eso sucede, es porque esa persona se encuentra reflejada en los valores que esa marca refleja.  Y es esa identificación con su filosofía la que le hace elegirla y mantener la lealtad hacia ella por encima de todas las demás existentes en el mercado.

La obra de Roberts, publicada en el año 2004, surgió a raíz de la crisis publicitaria que tuvo lugar en los años 90 y que, según este autor, abocaba a “la desaparición de las marcas” tal y como se conocían hasta el momento.

Debido a ello, se replanteó la forma de hacer branding, poniendo en práctica nuevas estrategias que no sólo captaran a los clientes a través de las bondades del producto o servicio que sostenía la marca, sino que llevarán a la acción de compra primero despertando su interés y seguidamente ganándoselos a través de sus emociones para convertirlos en fieles seguidores de la marcas.

Los vínculos que crean las lovemarks, generan alrededor de ellas un ejército de seguidores que, además de ser fieles consumidores, se convierten en prescriptores gratuitos, ya que su “amor apasionado” les hace recomendar esa marca a los cuatro vientos.

En la era millenial la forma más común que tienen estos lovers de proclamar su enamoramiento es a través de las redes sociales ya que no sólo son capaces de hacer horas de cola y dormir en la calle con el fin de conseguir un ejemplar de sus marcas favoritas, sino que su tarea mientras soportan esas larguísimas jornadas es, móvil en mano, fotografiar o grabar todo lo que allí suceda y subirlo a sus redes sociales preferidas, principalmente Instagram.

Con todo y con ello, Roberts nos ha dejado en su obra frases para reflexionar y que, además de explicar claramente que significa tener una lovemarks, dan idea del cambio que se produjo en nuestra relación con las marcas desde que él mismo acuño este término. Frases como esta…

“Para que las grandes marcas puedan sobrevivir, necesitan crear lealtad más allá de la razón. Ésa es la única forma en la que podrán diferenciarse de las millones de insulsas marcas sin futuro. El secreto está en el uso del Misterio, la Sensualidad y la Intimidad. Del compromiso con estos tres poderosos conceptos surgen las Lovemarks, que son el futuro más allá de las marcas”.

Por ello, si te estás planteando crear una marca para tu nuevo emprendimiento o bien que hacer un restyling a la que ya tienes, quizás aún estés a tiempo para “vestir” tu negocio con una marca que atraiga, emocione y enamore a tus clientes.

¿Tu marca emociona a tus clientes? Si es así ¡enhorabuena! formas parte del universo lovemaker. Pero si aún no tienes marca o crees que todavía nos has llegado a ese punto, contacta con nosotros y te ayudamos en ese proceso.

Hasta la próxima!

 

 

Nuestras libretas en un mercadillo artesanal

Nuestras libretas en un mercadillo artesanal

“NOS MOVEMOS MÁS POR LA EMOCIÓN QUE POR LA RAZÓN”

Son palabras del famoso publicista Kevin Roberts y que han calado tanto entre sus colegas marketinistas, que muchos de ellos se afanan en crear marcas que emocionen y que generen Lovemarks a las empresas propietarias de las mismas.

Lovemarks es una estrategia de marketing, relativamente reciente, basada en crear marcas que emocionen a los clientes y que les hagan estar unidos a ellas más que por la razón, por el corazón, tal como explicó en la obra del mismo nombre su creador y CEO, por aquel entonces, de la agencia Saatchi & Saatchi, Kevin Roberts.

Hablamos de esas marcas que, no sabes muy bien por qué, pero con tan sólo ver el logo u oír su nombre te atrapan, te entra un cosquilleo en el cuerpo, te hacen los ojos chiribitas, y desde ese día sabes que no podrás vivir sin ellas.

Como en la vida misma, el vínculo que se crea entre un cliente y una marca cuando ha “surgido esa chispa” es posible que dure toda la vida ya que, cuando eso sucede, es porque esa persona se encuentra reflejada en los valores que esa marca refleja.  Y es esa identificación con su filosofía la que le hace elegirla y mantener la lealtad hacia ella por encima de todas las demás existentes en el mercado.

La obra de Roberts, publicada en el año 2004, surgió a raíz de la crisis publicitaria que tuvo lugar en los años 90 y que, según este autor, abocaba a “la desaparición de las marcas” tal y como se conocían hasta el momento.

Debido a ello, se replanteó la forma de hacer branding, poniendo en práctica nuevas estrategias que no sólo captaran a los clientes a través de las bondades del producto o servicio que sostenía la marca, sino que llevarán a la acción de compra primero despertando su interés y seguidamente ganándoselos a través de sus emociones para convertirlos en fieles seguidores de la marcas.

Los vínculos que crean las lovemarks, generan alrededor de ellas un ejército de seguidores que, además de ser fieles consumidores, se convierten en prescriptores gratuitos, ya que su “amor apasionado” les hace recomendar esa marca a los cuatro vientos.

En la era millenial la forma más común que tienen estos lovers de proclamar su enamoramiento es a través de las redes sociales ya que no sólo son capaces de hacer horas de cola y dormir en la calle con el fin de conseguir un ejemplar de sus marcas favoritas, sino que su tarea mientras soportan esas larguísimas jornadas es, móvil en mano, fotografiar o grabar todo lo que allí suceda y subirlo a sus redes sociales preferidas, principalmente Instagram.

Con todo y con ello, Roberts nos ha dejado en su obra frases para reflexionar y que, además de explicar claramente que significa tener una lovemarks, dan idea del cambio que se produjo en nuestra relación con las marcas desde que él mismo acuño este término. Frases como esta…

“Para que las grandes marcas puedan sobrevivir, necesitan crear lealtad más allá de la razón. Ésa es la única forma en la que podrán diferenciarse de las millones de insulsas marcas sin futuro. El secreto está en el uso del Misterio, la Sensualidad y la Intimidad. Del compromiso con estos tres poderosos conceptos surgen las Lovemarks, que son el futuro más allá de las marcas”.

Por ello, si te estás planteando crear una marca para tu nuevo emprendimiento o bien que hacer un restyling a la que ya tienes, quizás aún estés a tiempo para “vestir” tu negocio con una marca que atraiga, emocione y enamore a tus clientes.

¿Tu marca emociona a tus clientes? Si es así ¡enhorabuena! formas parte del universo lovemaker. Pero si aún no tienes marca o crees que todavía nos has llegado a ese punto, contacta con nosotros y te ayudamos en ese proceso.

Hasta la próxima!

 

 

Decorar un escaparate con barquitos de papel

Decorar un escaparate con barquitos de papel

“NOS MOVEMOS MÁS POR LA EMOCIÓN QUE POR LA RAZÓN”

Son palabras del famoso publicista Kevin Roberts y que han calado tanto entre sus colegas marketinistas, que muchos de ellos se afanan en crear marcas que emocionen y que generen Lovemarks a las empresas propietarias de las mismas.

Lovemarks es una estrategia de marketing, relativamente reciente, basada en crear marcas que emocionen a los clientes y que les hagan estar unidos a ellas más que por la razón, por el corazón, tal como explicó en la obra del mismo nombre su creador y CEO, por aquel entonces, de la agencia Saatchi & Saatchi, Kevin Roberts.

Hablamos de esas marcas que, no sabes muy bien por qué, pero con tan sólo ver el logo u oír su nombre te atrapan, te entra un cosquilleo en el cuerpo, te hacen los ojos chiribitas, y desde ese día sabes que no podrás vivir sin ellas.

Como en la vida misma, el vínculo que se crea entre un cliente y una marca cuando ha “surgido esa chispa” es posible que dure toda la vida ya que, cuando eso sucede, es porque esa persona se encuentra reflejada en los valores que esa marca refleja.  Y es esa identificación con su filosofía la que le hace elegirla y mantener la lealtad hacia ella por encima de todas las demás existentes en el mercado.

La obra de Roberts, publicada en el año 2004, surgió a raíz de la crisis publicitaria que tuvo lugar en los años 90 y que, según este autor, abocaba a “la desaparición de las marcas” tal y como se conocían hasta el momento.

Debido a ello, se replanteó la forma de hacer branding, poniendo en práctica nuevas estrategias que no sólo captaran a los clientes a través de las bondades del producto o servicio que sostenía la marca, sino que llevarán a la acción de compra primero despertando su interés y seguidamente ganándoselos a través de sus emociones para convertirlos en fieles seguidores de la marcas.

Los vínculos que crean las lovemarks, generan alrededor de ellas un ejército de seguidores que, además de ser fieles consumidores, se convierten en prescriptores gratuitos, ya que su “amor apasionado” les hace recomendar esa marca a los cuatro vientos.

En la era millenial la forma más común que tienen estos lovers de proclamar su enamoramiento es a través de las redes sociales ya que no sólo son capaces de hacer horas de cola y dormir en la calle con el fin de conseguir un ejemplar de sus marcas favoritas, sino que su tarea mientras soportan esas larguísimas jornadas es, móvil en mano, fotografiar o grabar todo lo que allí suceda y subirlo a sus redes sociales preferidas, principalmente Instagram.

Con todo y con ello, Roberts nos ha dejado en su obra frases para reflexionar y que, además de explicar claramente que significa tener una lovemarks, dan idea del cambio que se produjo en nuestra relación con las marcas desde que él mismo acuño este término. Frases como esta…

“Para que las grandes marcas puedan sobrevivir, necesitan crear lealtad más allá de la razón. Ésa es la única forma en la que podrán diferenciarse de las millones de insulsas marcas sin futuro. El secreto está en el uso del Misterio, la Sensualidad y la Intimidad. Del compromiso con estos tres poderosos conceptos surgen las Lovemarks, que son el futuro más allá de las marcas”.

Por ello, si te estás planteando crear una marca para tu nuevo emprendimiento o bien que hacer un restyling a la que ya tienes, quizás aún estés a tiempo para “vestir” tu negocio con una marca que atraiga, emocione y enamore a tus clientes.

¿Tu marca emociona a tus clientes? Si es así ¡enhorabuena! formas parte del universo lovemaker. Pero si aún no tienes marca o crees que todavía nos has llegado a ese punto, contacta con nosotros y te ayudamos en ese proceso.

Hasta la próxima!

 

 

Reciclar botes de conservas para regalar “cuquichuches”

Reciclar botes de conservas para regalar “cuquichuches”

“NOS MOVEMOS MÁS POR LA EMOCIÓN QUE POR LA RAZÓN”

Son palabras del famoso publicista Kevin Roberts y que han calado tanto entre sus colegas marketinistas, que muchos de ellos se afanan en crear marcas que emocionen y que generen Lovemarks a las empresas propietarias de las mismas.

Lovemarks es una estrategia de marketing, relativamente reciente, basada en crear marcas que emocionen a los clientes y que les hagan estar unidos a ellas más que por la razón, por el corazón, tal como explicó en la obra del mismo nombre su creador y CEO, por aquel entonces, de la agencia Saatchi & Saatchi, Kevin Roberts.

Hablamos de esas marcas que, no sabes muy bien por qué, pero con tan sólo ver el logo u oír su nombre te atrapan, te entra un cosquilleo en el cuerpo, te hacen los ojos chiribitas, y desde ese día sabes que no podrás vivir sin ellas.

Como en la vida misma, el vínculo que se crea entre un cliente y una marca cuando ha “surgido esa chispa” es posible que dure toda la vida ya que, cuando eso sucede, es porque esa persona se encuentra reflejada en los valores que esa marca refleja.  Y es esa identificación con su filosofía la que le hace elegirla y mantener la lealtad hacia ella por encima de todas las demás existentes en el mercado.

La obra de Roberts, publicada en el año 2004, surgió a raíz de la crisis publicitaria que tuvo lugar en los años 90 y que, según este autor, abocaba a “la desaparición de las marcas” tal y como se conocían hasta el momento.

Debido a ello, se replanteó la forma de hacer branding, poniendo en práctica nuevas estrategias que no sólo captaran a los clientes a través de las bondades del producto o servicio que sostenía la marca, sino que llevarán a la acción de compra primero despertando su interés y seguidamente ganándoselos a través de sus emociones para convertirlos en fieles seguidores de la marcas.

Los vínculos que crean las lovemarks, generan alrededor de ellas un ejército de seguidores que, además de ser fieles consumidores, se convierten en prescriptores gratuitos, ya que su “amor apasionado” les hace recomendar esa marca a los cuatro vientos.

En la era millenial la forma más común que tienen estos lovers de proclamar su enamoramiento es a través de las redes sociales ya que no sólo son capaces de hacer horas de cola y dormir en la calle con el fin de conseguir un ejemplar de sus marcas favoritas, sino que su tarea mientras soportan esas larguísimas jornadas es, móvil en mano, fotografiar o grabar todo lo que allí suceda y subirlo a sus redes sociales preferidas, principalmente Instagram.

Con todo y con ello, Roberts nos ha dejado en su obra frases para reflexionar y que, además de explicar claramente que significa tener una lovemarks, dan idea del cambio que se produjo en nuestra relación con las marcas desde que él mismo acuño este término. Frases como esta…

“Para que las grandes marcas puedan sobrevivir, necesitan crear lealtad más allá de la razón. Ésa es la única forma en la que podrán diferenciarse de las millones de insulsas marcas sin futuro. El secreto está en el uso del Misterio, la Sensualidad y la Intimidad. Del compromiso con estos tres poderosos conceptos surgen las Lovemarks, que son el futuro más allá de las marcas”.

Por ello, si te estás planteando crear una marca para tu nuevo emprendimiento o bien que hacer un restyling a la que ya tienes, quizás aún estés a tiempo para “vestir” tu negocio con una marca que atraiga, emocione y enamore a tus clientes.

¿Tu marca emociona a tus clientes? Si es así ¡enhorabuena! formas parte del universo lovemaker. Pero si aún no tienes marca o crees que todavía nos has llegado a ese punto, contacta con nosotros y te ayudamos en ese proceso.

Hasta la próxima!

 

 

Cuadro de nacimiento para bebés

Cuadro de nacimiento para bebés

“NOS MOVEMOS MÁS POR LA EMOCIÓN QUE POR LA RAZÓN”

Son palabras del famoso publicista Kevin Roberts y que han calado tanto entre sus colegas marketinistas, que muchos de ellos se afanan en crear marcas que emocionen y que generen Lovemarks a las empresas propietarias de las mismas.

Lovemarks es una estrategia de marketing, relativamente reciente, basada en crear marcas que emocionen a los clientes y que les hagan estar unidos a ellas más que por la razón, por el corazón, tal como explicó en la obra del mismo nombre su creador y CEO, por aquel entonces, de la agencia Saatchi & Saatchi, Kevin Roberts.

Hablamos de esas marcas que, no sabes muy bien por qué, pero con tan sólo ver el logo u oír su nombre te atrapan, te entra un cosquilleo en el cuerpo, te hacen los ojos chiribitas, y desde ese día sabes que no podrás vivir sin ellas.

Como en la vida misma, el vínculo que se crea entre un cliente y una marca cuando ha “surgido esa chispa” es posible que dure toda la vida ya que, cuando eso sucede, es porque esa persona se encuentra reflejada en los valores que esa marca refleja.  Y es esa identificación con su filosofía la que le hace elegirla y mantener la lealtad hacia ella por encima de todas las demás existentes en el mercado.

La obra de Roberts, publicada en el año 2004, surgió a raíz de la crisis publicitaria que tuvo lugar en los años 90 y que, según este autor, abocaba a “la desaparición de las marcas” tal y como se conocían hasta el momento.

Debido a ello, se replanteó la forma de hacer branding, poniendo en práctica nuevas estrategias que no sólo captaran a los clientes a través de las bondades del producto o servicio que sostenía la marca, sino que llevarán a la acción de compra primero despertando su interés y seguidamente ganándoselos a través de sus emociones para convertirlos en fieles seguidores de la marcas.

Los vínculos que crean las lovemarks, generan alrededor de ellas un ejército de seguidores que, además de ser fieles consumidores, se convierten en prescriptores gratuitos, ya que su “amor apasionado” les hace recomendar esa marca a los cuatro vientos.

En la era millenial la forma más común que tienen estos lovers de proclamar su enamoramiento es a través de las redes sociales ya que no sólo son capaces de hacer horas de cola y dormir en la calle con el fin de conseguir un ejemplar de sus marcas favoritas, sino que su tarea mientras soportan esas larguísimas jornadas es, móvil en mano, fotografiar o grabar todo lo que allí suceda y subirlo a sus redes sociales preferidas, principalmente Instagram.

Con todo y con ello, Roberts nos ha dejado en su obra frases para reflexionar y que, además de explicar claramente que significa tener una lovemarks, dan idea del cambio que se produjo en nuestra relación con las marcas desde que él mismo acuño este término. Frases como esta…

“Para que las grandes marcas puedan sobrevivir, necesitan crear lealtad más allá de la razón. Ésa es la única forma en la que podrán diferenciarse de las millones de insulsas marcas sin futuro. El secreto está en el uso del Misterio, la Sensualidad y la Intimidad. Del compromiso con estos tres poderosos conceptos surgen las Lovemarks, que son el futuro más allá de las marcas”.

Por ello, si te estás planteando crear una marca para tu nuevo emprendimiento o bien que hacer un restyling a la que ya tienes, quizás aún estés a tiempo para “vestir” tu negocio con una marca que atraiga, emocione y enamore a tus clientes.

¿Tu marca emociona a tus clientes? Si es así ¡enhorabuena! formas parte del universo lovemaker. Pero si aún no tienes marca o crees que todavía nos has llegado a ese punto, contacta con nosotros y te ayudamos en ese proceso.

Hasta la próxima!

 

 

Un regalo muy chocolatero para mamá

Un regalo muy chocolatero para mamá

“NOS MOVEMOS MÁS POR LA EMOCIÓN QUE POR LA RAZÓN”

Son palabras del famoso publicista Kevin Roberts y que han calado tanto entre sus colegas marketinistas, que muchos de ellos se afanan en crear marcas que emocionen y que generen Lovemarks a las empresas propietarias de las mismas.

Lovemarks es una estrategia de marketing, relativamente reciente, basada en crear marcas que emocionen a los clientes y que les hagan estar unidos a ellas más que por la razón, por el corazón, tal como explicó en la obra del mismo nombre su creador y CEO, por aquel entonces, de la agencia Saatchi & Saatchi, Kevin Roberts.

Hablamos de esas marcas que, no sabes muy bien por qué, pero con tan sólo ver el logo u oír su nombre te atrapan, te entra un cosquilleo en el cuerpo, te hacen los ojos chiribitas, y desde ese día sabes que no podrás vivir sin ellas.

Como en la vida misma, el vínculo que se crea entre un cliente y una marca cuando ha “surgido esa chispa” es posible que dure toda la vida ya que, cuando eso sucede, es porque esa persona se encuentra reflejada en los valores que esa marca refleja.  Y es esa identificación con su filosofía la que le hace elegirla y mantener la lealtad hacia ella por encima de todas las demás existentes en el mercado.

La obra de Roberts, publicada en el año 2004, surgió a raíz de la crisis publicitaria que tuvo lugar en los años 90 y que, según este autor, abocaba a “la desaparición de las marcas” tal y como se conocían hasta el momento.

Debido a ello, se replanteó la forma de hacer branding, poniendo en práctica nuevas estrategias que no sólo captaran a los clientes a través de las bondades del producto o servicio que sostenía la marca, sino que llevarán a la acción de compra primero despertando su interés y seguidamente ganándoselos a través de sus emociones para convertirlos en fieles seguidores de la marcas.

Los vínculos que crean las lovemarks, generan alrededor de ellas un ejército de seguidores que, además de ser fieles consumidores, se convierten en prescriptores gratuitos, ya que su “amor apasionado” les hace recomendar esa marca a los cuatro vientos.

En la era millenial la forma más común que tienen estos lovers de proclamar su enamoramiento es a través de las redes sociales ya que no sólo son capaces de hacer horas de cola y dormir en la calle con el fin de conseguir un ejemplar de sus marcas favoritas, sino que su tarea mientras soportan esas larguísimas jornadas es, móvil en mano, fotografiar o grabar todo lo que allí suceda y subirlo a sus redes sociales preferidas, principalmente Instagram.

Con todo y con ello, Roberts nos ha dejado en su obra frases para reflexionar y que, además de explicar claramente que significa tener una lovemarks, dan idea del cambio que se produjo en nuestra relación con las marcas desde que él mismo acuño este término. Frases como esta…

“Para que las grandes marcas puedan sobrevivir, necesitan crear lealtad más allá de la razón. Ésa es la única forma en la que podrán diferenciarse de las millones de insulsas marcas sin futuro. El secreto está en el uso del Misterio, la Sensualidad y la Intimidad. Del compromiso con estos tres poderosos conceptos surgen las Lovemarks, que son el futuro más allá de las marcas”.

Por ello, si te estás planteando crear una marca para tu nuevo emprendimiento o bien que hacer un restyling a la que ya tienes, quizás aún estés a tiempo para “vestir” tu negocio con una marca que atraiga, emocione y enamore a tus clientes.

¿Tu marca emociona a tus clientes? Si es así ¡enhorabuena! formas parte del universo lovemaker. Pero si aún no tienes marca o crees que todavía nos has llegado a ese punto, contacta con nosotros y te ayudamos en ese proceso.

Hasta la próxima!